viernes, 25 de julio de 2008

JÉRJERES EL EMBUTIBLE II- LA HAMBRUNA


hola nietecitos hijos de puta. Hoy, por fín tras una larga ausencia en un spá, la abuelita preferida de los organismos unicelulares os cuenta un episodio más de la vida del personaje bíblicostálido, del héroe de los antiguos textos croasánicos, JÉRJERES EL EMBUTIBLE. Atentos a la sengunda entrega:

JÉRJERES- LA HAMBRUNA

El pueblo de los Medusos celebraba la victoria de Jérjeres sobre Cantomán el Magnífico, rey de la colonia septentrional de Algaríbia, al costado de la antigua Grecian Dosmil. Pero no contaban con un desabastecimiento de su producto alimenticio principal.

Las Ruedas de Patata se habían mojado durante las útlimas lluvias, y ya poco se podía hacer salvo alguna que otra sopa.

Los Medusos adoraban las Ruedas de patata, esas ruedas hechas con maíz y diossabequemás, que son como duras y pequeñitas pero que, tras freírlas en una sartén, adoptan mayor medida y si les pegas la lengua hacen como efervescencia, muy divertidas. No querían saber nada de otros productos para la alimentación básica, como el arroz, los libros de texto de 4ª de E.G.B. ó los palitos de merluza. Los Medusos consumían Ruedas de Patata todo el día, entre instrucción militar y sesión de teatro clásico, que tenían lugar en el Anfibioteatro, con actores que se ahogaban dentro de un tanque de agua translúcido en el que les soltaban para que recitaran sus textos, pero no les dejaban salir porque así, con un poco de sadismo, la cultura es mucho más espectáculo.


Fotograma de la segunda película inspirada en Jérjeres, realizada 14 años más tarde que la original, y basada en este relato. Se tuvo que cambiar parte del relato, Jérjeres utilizó huesos de dinosaurio como palancas para levantar la fábrica, en lugar de sus manos desnudas como en los textos originales. Licencias que hacían la película más fantástica.

Jérjeres fué llamado a palacio por el emperador Manomístides el Grunkano, Rey de la zona y recadero de otros más poderosos, como solía ser entonces y és aún en nuestros tiempos. Manomístides el Grunkano quería que Jérjeres emprendiera un viaje a tierras vecinas, a preguntarles a los pueblos colindantes si tenían ruedas de patata para satisfacer la que ya era La hambruna, según los escribas de la época y un trozo de papel de la Nocilla donde aún podemos descifrar las historias de los antiguos Medusos, entre los ingredientes y el gráfico de calorídas.

Jérjeres se preparó para la odisea, y llamó a sus tíos a que le permitieran llevarse con el a su primo Cacrín, un joven mancebo experimentado no obstante en tejer ponchos para el invierno y calcular a ojo cuantos litros de agua caben en una garrafa de 5 litros. Con las habilidades para el comercio de Cacrín, Jérjeres sentía que su gesta sería, de nuevo, recordada, magnificada, y reescrita para conveniencia de los sucesivos religiosos, claro.

Jerjeres visitó varios pueblos colinfarrels, los de allí, y los de aquí, etuvo hasta en toledo comprando una espada, réplica de la de Cantarín, el famoso guerrero castrati ultraviolento que mataba monjas y caballos por doquier, allá por donde pisaba y tenía bolos por las noches. El viaje culminó en Namibia, tierra del sur, muy al sur para lo que acostumbraba Jérjeres a viajar, y con unos hombres de color que parecían no entender su lengua. Pero, casi exhausto, intentando explicarse ante el jefe de l tribu, Jérjeres observó a una anciana sacr unas bolsas de aperitivos, de la marca Fatú, con gusanitos, monchitos y... Ruedas de Patata.

De los Monchitos, Cacrín dijo que nanai, que luego siempre prometen premios en el interior pero que luego es mentira, y que así llevan desde que el pueblo de los Medusos tiene constancia de su existencia, y que nó, y Jérjeres hizo caso, pidiéndo al jefe de la tribu que le dieran la dirección del distribuidor de las Ruedas de patata ya embolsadas (tremendo adelanto que los Medusos recibirían con algaribias y metacantos regionales, sin duda, se decía Jérjeres a sí mismo y al cogote de Cacrín, que era tan bajito que era lo único que le veía).

Emprendieron pues viaje hacia otra provincia cercana, donde se levantaba majestuosa una fábrica de Ruedas de Patata, majestuosa como ya he dicho, y cuya mano de obra eran monos amarillos pintados al gotelé. Morían pronto, por inhalar la propia pintura impregnada en sus pelajes, pero trabajaban sin hacer preguntas y más eficazmente durante el tiempo que permanecían vivos.

Jérjeres habló con el capataz, un señor cejijunto y con cara de pocos amigos, pero muchos monos, y le compró la fábrica para instalarla en Medusiacáncrama, su hogar. Así es como tuvo lugar la HAZAÑA 17 de las 24 Hazañas Masuplénicas de Jérjeres el Embutible:

Jérjeres puso su mano asíc omo en cuña, y la clavó en el suelo, como a 30 centímetros de una esquina de la fábrica, y comenzó a correr como un verdadero animal de bellota con la mano enterrada, hasta que con ella hizo una pequeña zanja paralela a todas las paredes de la fábrica. Sacó la mano con tanta fuerza, al terminar, que mató a Cacrín de unmanotazo, reventándole las vísceras y los cerebros dentro del cráneo. "Se encargará la bruja mariluz de devolverte a la vida, cuando regresemos al poblado"- dijo el grandullón. Era bastante improbable que Mariluz estuviera por la labor, más que nada porque al nacer Jérjeres, salió proyectado con tanta energía del coño su madre, que atravesó medio poblado y aplastó el cráneo del marido de la bruja, dejándola viuda a los 32, y con tanta pinta de amargada que acabó adoptando el rol de Bruja de los Medusos, pero que ella ni idea de conjuros, sólo de que se quería ir de allí y que la dejaran en paz.

Jérjeres volvió a introducir la mano por uno de los lados de la zanja, esta vez como haciendo palanca, muy a lo animal, hasta que arrancó la fábrica del suelo. Echósela a hombros, cargó unos cuantos monos a los que prometió salario base y nada de pintura amarilla plástica al gotelé de españa, y se ató a su primo Cacrín en la cintura a modo de braguero, ya que las manos iban ocupadas en sujetar la fábrioca con los 70.000 monos curreles, y se dirijió a la tierra de los Medusos. Ya nunca jamás volverían a pasar hambre.

1 comentario:

Mario Larrá dijo...

Hermosa historia. Jérjeres es uno de los héroes de mi infancia. Ansio con ansia asiática nuevas aventuras de este meduso.