lunes, 2 de febrero de 1976

FUMANDO ES PERRO.


Hoy no hay cuento, cojona, que me estoy fumando un lingotazo de maría de la buena. Hoy me siento triste porque a mis 87 años, tengo a Al Zheimer en casa. No, no se me va la bola, es que es mi primo de Louisiana, se llama Al.

Este cigarrito me hace sentir bien.

Hoy soy como ese pollito pipistraco que nunca probó la sandía, y el día que la probó un águila real le arrancó la cabeza de cuajo. O igual como esa marsopa prulanca que a veces si, y a veces no, pero cuando era que sí, no cabía en sí misma de gozo, y se afiliaba a cienmil partidos políticos de distintos países por internet (que no sé lo que es, porque aún vivo en 1976).

Me duele el cuerpo entero hijasmidas.

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