viernes, 26 de diciembre de 2008

La Terrible Vida de BLAS.


Blas es un Chihuahua (que risa hace la palabra nada más oírla, pero a él ni puta la gracia le hace) mutado, hipoalergénico, producto de la contaminación, la genética alterada en los tomates, vaya usted a saber. come anfetas para desayunar, se chuta heroína líquida para congelar el resto del día y bebe mostaza para merendar.

Se desarrolla al revés, porque tiene un tumor extraño que hace que se digiera por dentro él solo, se come el mismo por dentro. Pero la heroína, que se inyecta el sólo por que aprendió en un circo de las afueras de Nueva Delhi, le ayuda a mantenerse frío mentalmente, por que a pesar de estar siempre muriendo por digerirse a sí mismo desde dentro, sabe que tiene un intelecto superior y quiere hacer las oposiciones de policía en Scotland Yard. además la extraña alimentación que hemos descrito anteriormente le sirve para, cuando su organismo para de digerirse por dentro, conseguir auto-regurgitarse de nuevo, recomponiendose.

Su padre le dijo un día que "si lo quieres con todas tus fuerzas, lo conseguirás."

“Los cojones” -Nos comenta Blas,- “Mi padre se creía que la vida es una jodida película de Disney con animalitos”. Esto es la vida real y Blas tiene que abastecerse sincronizadamente de mostaza y heroína en dosis similares, con lo cual mantiene un equilibrio entre el cáncer terminal y el aspecto de haber nacido hace dos segundos.



Si Blas ingiere otra cosa distinta, el equilibrio que mantiene su cuerpo tranquilo sin ingerirse desde dentro se desmorona, se altera molecularmente durante 5 horas pareciendo una tostadora peluda ( que por otro lado funciona correctamente), pero a las cinco horas consigue estabilizarse de nuevo, y vuelve a ser el perrín Blas, eternamente terminal pero eternamente inmortal.

Da bastante asco solo de verlo, sí, y él es consciente de ello, pero prefiere controlar su eterno estado de enfermo terminal que preocuparse por la estética. por eso lee muy a menudo a Nietzsche y las novelas de amor de hombres con el torso desnudo en la portada.

Las pocas palabras que pronuncia Blas son absolutamente fascistas y carentes de compasión por la raza humana, pero es normal, tu también dirías semejantes barbaridades si te estuvieras ingiriendo y regurgitando continuamente por dentro, con el dolor intestinal y estomacal que eso conlleva. La banda sonora de su vida es un eterno sonido como de estómagos revueltos, y profiere un hedor insoportable a vómitos en cuanto abre la boca.


Tenemos unas preguntas de Marta Estébanez, de Vigo:

-oye y de tanto digerirse no habrá un momento ke ya kasi no haya perro??
  • No, querida amiga lectora, por que se digiere, pero con la mostaza y las drogas se regurgita otra vez por dentro y luego se estabiliza molecularmente hasta alcanzar “casi” el estado anterior. siempre es un poco más deteriorado que la ultima vez, pero a una velocidad aún imperceptible para el ojo humano. tu y yo ya no estaremos en este mundo y perrín Paradoja aún seguirá vivo-muerto digiriéndose y regurgitándose por dentro.


-y asi kada vez dará mas asko entonces no?
  • Si, pero en 60 años no notarás la diferencia, por que el deterioro es muy lento.
A veces, Blas es feliz porque sabe que en algún lugar del mundo habrá un mono con sus mismos síntomas. Y es que en sueños Blas recuerda haber nacido en algún laboratorio de Brasil...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

NO

M.M.V. dijo...

Cuan identificado me siento con el pequeño Blas.
Que pena no vivir para presenciar su lento y hagónio deterioro que a buen seguro hará las delicias de pequeños... y extrañosss.