lunes, 12 de mayo de 1975

MEDIO-PERRO

“Carmelina Fródica tenía un perro. Le faltaba medio cuerpo y defecaba vomitando, pero Carmelina era feliz con su medio-perro. Un dia llegó el Carromato de Fenómenos, dispuesto a comprarle a Carmelina su Medio-perro, y renombrarlo y exponerlo como “Guana, la Rata-lombriz”. Aunque los siete centavos con veinte le hubieran venido muy bien a su padre, el pobre enfermo terminal de Necedad crónica, no le parecía bien que fueran a llamar a su medio-perro “rata-lombriz”… -¡Un medio-perro ya es asombroso de por sí, ¿Por qué llamarlo rata-lombriz?”- Dijo en voz alta a la anoréxica barbuda, amante del Jefe de pista. “¿No has oído hablar del marketing?”- respondió la barbuda. “Ni sé que palabra es esa ni me importa, señora, me quedo mi medio-perro aunque vomite heces dia sí dia también. No está en venta”.

Días más tarde, el padre de Carmelina moría axfisiado por su porpia estupidez, y Carmelina se vió obligada a dejar la escuela para cuidar de la caravana y poder pagar el alquiler del camping. Durante los meses siguientes se prostituyó a la puerta de la iglesia y acabó enganchada a la heroína. “Ay, cuanta desgracia. Si hubiera vendido mi medio-perro a los de la feria, mejor me hubiera ido”, decía para sí mientras chupaba la polla del tonto del pueblo.“Pues NO, niña gilipollas, tu padre se hubiera muerto igual.” - pareció decir el tonto del pueblo entre jadeos orgásmicos.”

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